
La tesis de consolidación en la salud privada mexicana está escrita en los datos de gasto
Cuando el gasto de bolsillo está entre los más altos de la OCDE y la oferta son miles de operadores sin escala, la oportunidad no es la demanda. Es la organización.
Fuentes: OCDE, Health at a Glance 2025; SHCP, vía Consultor Salud y La Jornada, 2025-2026; CIEP / ENIGH 2024; INEGI, CSSSM 2024. Las cifras citadas son las más recientes disponibles al momento de escribir y se ofrecen como contexto, no como asesoría de inversión.
El caso de inversión de la salud privada mexicana es legible directamente en los datos de gasto, y esos datos son contundentes sin importar qué fuente se utilice. El reporte Health at a Glance 2025 de la OCDE ubica la proporción del gasto en salud pagada de bolsillo en México en 39%, la segunda más alta de la organización después de India; la propia Secretaría de Hacienda, con una metodología distinta, ubica la cifra en 49.4%, un número todavía ampliamente citado en el país. En cualquiera de los dos casos, el sector salud representa 5.2% del PIB, y seis de cada diez personas buscan atención en clínicas o farmacias privadas aun cuando cuentan con afiliación pública. Cualquiera que sea la conclusión sobre esas cifras como política social, como señal de mercado son inequívocas: los mexicanos ya están pagando por atención privada, en volumen y de su propio bolsillo. La demanda no es la pregunta. La oferta sí lo es.
Y la oferta es donde vive la oportunidad, porque está profundamente fragmentada. Clínicas, laboratorios, centros de diagnóstico y consultorios operan de manera abrumadora como negocios pequeños e independientes, sin la escala para ser eficientes, estandarizar la calidad o ejercer un poder de compra real. Para el paciente, esa fragmentación produce calidad desigual y precios opacos. Para un inversionista de largo plazo, produce una de las oportunidades de consolidación más claras del país, de la misma especie que la lógica de roll up aplicable a restaurantes o logística, pero sostenida por una demanda todavía más resistente al ciclo económico.
La mecánica de creación de valor en un roll up de salud es específica y vale la pena enunciarla. Consolidar prestadores sin escala crea valor mediante el arbitraje de múltiplos, dado que una plataforma regional profesionalmente administrada se valúa a un múltiplo sustancialmente mayor que las clínicas individuales que la componen. Crea valor mediante el apalancamiento en compras de equipo, consumibles y medicamentos. Crea valor mediante tecnología y sistemas administrativos compartidos que ningún operador pequeño podría costear por sí solo. Y crea valor mediante una marca en la que los pacientes aprenden a confiar, lo cual en salud es una de las ventajas competitivas más duraderas que existen. El todo termina valiendo considerablemente más que la suma de sus partes, y las partes están disponibles porque sus dueños carecen del capital para escalar.
Los riesgos son reales y propios del sector. La salud está regulada, y el cumplimiento normativo y el control de calidad clínica no son negociables, porque en esta industria una falla no es meramente un problema financiero. El riesgo de integración es significativo, dado que combinar culturas clínicas y sistemas operativos es más difícil que combinar, por ejemplo, bodegas. Y la sensibilidad del sector implica que el riesgo reputacional es elevado, lo que coloca una prima sobre la gobernanza y sobre hacer el trabajo correctamente antes que rápido. Un consolidador de salud que corta por donde no debe no solo deteriora un retorno; daña pacientes, y esas dos fallas están conectadas.
La demanda, entre tanto, se mueve en una sola dirección. Una clase media creciente, una población que envejece y un sistema público tensionado empujan cada año a más personas hacia la atención privada. Es una necesidad estructural, insensible al ciclo y con una dimensión evidente de bien común, que es la combinación que buscamos a lo largo del portafolio: retornos sólidos y duraderos junto a un servicio que mejora de manera medible la vida de las personas.
Los mercados fragmentados no se organizan solos. Alguien tiene que aportar el capital, la disciplina operativa y la visión de largo plazo para armar una plataforma regional que atienda a más personas, y mejor, que los operadores dispersos a los que reemplaza. Hecho con paciencia y con rigor, eso es a la vez un retorno atractivo y una contribución genuina.
En MountainStone construimos e invertimos en oportunidades como esta. Si usted opera, o está construyendo, en este espacio, nos dará gusto conversar.